Las montañas de la sierra madre lucían azules en un naranjoso atardecer de verano, una de esas tardés calurosamente horribles en Monterrey. Anselmo es un chico que usualmente actúa timidamente frente a extraños pero muy extrovertido y ameno con sus amigos, una de esas personas que a todo mundo le caen bien, aunque siempre está pensando que todos son unos pendejos. Esa tarde se dirigió al Chac Mool, bar ubicado en Juan Mendez, entre Ezpinoza y MM de Llano en el Centro de la Ciudad, ya entrando saludó al cordial señor en la barra que lo recibió con una sonrisa y unos ojos pispiretos y en tono medio afeminado le dijo:
-¿Cóooomo edhtáaaaaaaaaa?
-Bien -bajando la mirada- ehm y ¿usted?
-Muy bieeeeeen, ¿qué le siiiiiiiiiidhvo?
-Ehm una caguama por favor, carta, sí.
Como de costumbre Anselmo subió las escaleras y virtió el frió y amargo jugo en su vaso.. apresurandose a tomar ya que con estas temperaturas pues la cheve se calienta rápidamente. Si no te la tomas en 10 min, te queda el puro caldo que empieza apestar a los pocos minutos. La cheve es un producto vivo.
En la azotea estaban unos cuantos "punks" con camisetas de Sin Dios que se retiraron a los pocos minutos para beneplacito de Anselmo ya que le cagaba la gente pendeja.
Anselmo seguía chupando, viendo por la azotea a los transeuntes. Puros pobres diablos que llevaban sacos con fruta semipodrida y algunos otros tricicleteros que venden Tostitos en varias zonas de la ciudad y que a esa hora llevan el triciclo a la base de triciclos.
La calle parecía una zona de guerra,, una guerra de fruta. Olía desagradablemente ya que se mezcla con los orines.
Pasaron algunos 40 minutos y Anselmo ya llevaba 3 caguamas. De pronto subieron unas estudiantes que se veía claramente que eran de la FAV.
Una de ellas era blanca con cejas gruesas, nariz fina y labios rosados, brazos gordos y pesados, caderona , casi con pecho de surfer, sus pequeñas tetillas hacían a Anselmo concentrarse en sus grandes y redondas nalgas que lucían extremadamente bien en esos pantalones entubados color gris, además vestía de esas camisetotas blancas con estampados disque finales de los 80s, principios de los 90s, que probablemente se compró en algún mercado, o si es de feria la morra en Zara (o una pendejada de esas)...y tennis Reebok Freestyle Hi en completo color amarillo que le hicieron recordar a Anselmo que el siempre había querido unos pero que en McAllen no tenían de su número.
La otra morena, delgada y alta, era tetona, y con un culo más o menos decente, sus padres la habían hecho con mucho cariño, igual el pachiclón le pesaba como a la otra, usaba converse y su atuendo no era tan hip, vestía una blusita de manta. Anselmo pensó que probablemente se trataba de una estudiante de Letras de la Uni.
Ellas bebían Indio, y observaban de reojo a Anselmo que también hacía lo mismo pensando lo mucho que quería oler las axilas de las dos chavas... A él le encantaba hacerlo, entre más olieran a sudor, más se excitaba.
miércoles 13 de mayo de 2009
martes 12 de mayo de 2009
Está de la verga sentir que necesitas a la gente....
La verdad no los necesito, osea sí, pero no es para tanto
Alguna ves me dijeron que la amistad está sobrevalorada, puede ser
Tal ves el amor también, hablo del amor de pareja, más cuando pinches personas ni siquiera saben que pedo...
Como dice el haragan "es tiempo de cambiar, dar un giro a mi personalidad, un giro radical"...
La verdad no los necesito, osea sí, pero no es para tanto
Alguna ves me dijeron que la amistad está sobrevalorada, puede ser
Tal ves el amor también, hablo del amor de pareja, más cuando pinches personas ni siquiera saben que pedo...
Como dice el haragan "es tiempo de cambiar, dar un giro a mi personalidad, un giro radical"...
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